Hoy ha muerto una parte de mi alma. En realidad, morirá el próximo 1 de enero. Según me han confirmado fuentes cercanas, el mejor bar de Pamplona para quien escribe morirá estas Navidades. Y con él morirá una parte de mí. Estos tres años han sido una experiencia grandiosa, bonita mientras duró. Un romance a primera vista, porque lo bueno no sólo se encontraba en el exterior, también en el interior, una vez que conoces los distintos recovecos y algunos detalles escondidos.